Dos caras de Chile | Two Faces of Chile

By Jason Carlo Carranceja, Saga ’18

Spanish

En el semestre pasado, estuve en Santiago de Chile por seis meses para participar en un programa de intercambio semestral en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Aunque era mi segunda vez en Sudamérica, Chile todavía era una tierra de descubrimientos. Mi experiencia en Chile durante las primeras semanas fue completamente diferente a la que encontré en Argentina, y por esa razón estaba emocionado de viajar por Chile. Durante las vacaciones del semestre, yo y mi compañero de Yale-NUS Mateo Ware aprovechamos esa oportunidad para descubrir más de Chile, el país más delgado y angosto del mundo, desde su desierto de Atacama en el norte hasta sus campos de hielo de Patagonia en el sur. No me imaginaba que descubriría un mundo dual, un mundo de contradicciones incomprensible, un mundo imposible. No soy Pablo Neruda o Gabriela Mistral. Entonces, mis palabras no son muy buenas, pero espero que estas reflexiones sobre dos paisajes de Chile te recuerden que somos solo espectadores temporales de la belleza ilimitada de la naturaleza.

En el norte de Chile, encontrarás el desierto de Atacama, el desierto más seco del mundo, donde hay algunos lugares que nunca han recibido ninguna gota de lluvia por más de cuatrocientos años. El desierto está lleno de arenas y rocas rojas que se extienden en el horizonte.. Pero si mira hacia el este, vería las rocas y arenas áridas mezclarse suavemente con las laderas de las montañas y los volcanes cubiertas por nieve. ¿Cómo es posible que tal paisaje seco y sin vida sea coronado por torres nevadas? Si este misterio no fuera lo suficientemente grande, espere hasta que oigas lo que transpira cuando empieza a llegar la noche. El paisaje comienza a parecer cada vez más extraterrestre: la tierra se convierte en Marte — no, ¿en Luna? — no, ¿en Plutón? Puede ser. No lo sé. Pero lo más llamativo no es el suelo, sino el cielo. Presta atención solo a la tierra, y el cambio en el cielo te atrapará: un millón de estrellas lúcidas brillan sobre ti, acobardándote, hipnotizándote al sueño…….

Sueño………

Sueño…….

Sueño……

¡DESPIERTESE! Si duermes en este paisaje, dormirás para siempre.

En el sur de Chile, encontrarás los campos de hielos de Patagonia, enclavado entre altas montañas coronadas por picos de granito fino y liso que están perforando los cielos. A diferencia del desierto patagónico argentino en el otro lado de los Andes, esta región está llena de árboles endémicos. El agua de los ríos y lagos en esa región es de origen glacial, y es puro para beber. Mientras que esta región está llena de vida, si seas descuidado en sus caminos aquí, puedes morir. ¿Cómo es posible que tal paisaje hermoso y lleno de vida sea muy mortal y peligroso? Si este misterio no fuera lo suficientemente grande, espere hasta que oigas lo que transpira en un día. El día comienza en primavera: pequeñas gotas de lluvia y rocío te refrescan. De la nada, las nubes se despejan, y los rayos del sol empiezan a penetrar a través del agujero de la capa de ozono, castigan los desafortunados en esta región. El otoño sigue rápidamente, trayendo fuertes vientos soplando desde múltiples direcciones. Con la puesta de sol viene el invierno – la nieve caerá ligeramente, cubriendo el valle con fino polvo blanco. Caerá la noche, sin estrellas. El frío te sacude a dormir, al sueño.

Sueño………

Sueño…….

Sueño……

¡DESPIERTESE! Si duermes en este paisaje, dormirás para siempre.

 

English

Last semester, I was in Santiago, Chile for six months to participate in a semester exchange program with the Pontifical Catholic University of Chile. Although it was my second time in South America, Chile was still to be a land of discoveries. My experience in Chile for the first few weeks was completely different from my experience in Argentina, and thus I was excited to travel around Chile. During the semester break, I and my YNC classmate Matthew Ware took the opportunity to discover more of Chile, the thinnest and longest country of the world, from the dry Atacama Desert of the north to the Patagonian Ice Fields of the South. Back then, I did not know that I would discover a dual world, a world of incomprehensible contradictions, a world impossible. I am no Pablo Neruda or Gabriela Mistral – thus I expect my words to not be that good. Yet, I hope that these reflections about two landscapes in Chile will make you realize that we are just temporary spectators of nature’s measureless beauty.

In northern Chile, you will encounter the Atacama Desert, the driest desert of the world, where some places have never received a single drop of rain for over 400 years. The desert is full of red sand and rocks that extend as far as the eyes can see. But, if you look to the east, you will see dry the dry rocks and sands slowly blend into the slopes of mountains and volcanoes crowned with snow. How is it possible for such a dry and lifeless place be crowned by snow-white peaks? If this mystery is not too great for you, wait until you hear of what transpires when night dawns. The landscape begins to appear more and more alien. The landscape turns Martian — no, lunar — no, Plutonic? Maybe. I do not know. But what is more notable is not the ground, but the sky. Focus only on the ground, and the change in the sky will ambush you: a million sparkling stars shine over you, intimidating you, lulling you to sleep….

Sleep……..

Sleep………

Sleep…………

WAKE UP! If you sleep in this landscape, you will sleep forever.

In Southern Chile, you will encounter the ice fields of Patagonia, nestled between tall mountains crowned by fine, smooth granite peaks piercing the sky. Unlike the Argentine Patagonia desert on the other side of the Andes, this region is full of endemic trees. The stream and lake water are of glacial origin, and are pure to drink. Yet, while this region is full of life, if you are careless in your wanderings here, you can die. How is it possible that such a beautiful landscape full of life be so mortal and perilous? If this mystery is not too big, wait until you hear of what transpires in one day. The day begins in spring, small droplets of rain and dew will refresh you. Out of nowhere, the clouds clear, and the sun rays begin to penetrate through the hole in the ozone layer, punishing the unlucky in this region. Autumn follows quickly, bringing strong winds blowing from multiple directions. With the setting of the sun comes winter — the snow will fall lightly, covering the valley with thin white powder. Then will fall the night, starless. The cold shivers you to sleep, to sleep.

Sleep……..

Sleep…………

Sleep……………

WAKE UP! If you sleep in this landscape, you will sleep forever.

 

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